Por: María Hernández
El 21 de enero es una fecha de gran veneración en la República Dominicana, es el Día de la Virgen de la Altagracia, protectora de los dominicanos y de todos los que residen aquí y creen en su Misericordia.
Son varias las historias que reafirman el origen de la Virgen de la Altagracia en nuestro país, dentro de las que se encuentran la del desaparecido Monseñor Juan Pepén en un libro de su autoría denominado "Donde floreció el naranjo".
En este libro se narra el testimonio de Juan Elías Moscoso, en el año 1907 . El autor del libro explica que un colonizador español dedicado a la venta de ganado y que vivía en Higuey viajaba a Santo Domingo a realizar su negocio y en uno de esos viajes su hija más pequeña le pidió que le llevara la imagen de la Virgen de la Altagracia que había visto antes en sus sueños y el padre le llevó su regalo el 21 de enero, al pie de un naranjo y se la mostró a los allí presentes y ese día comenzó la veneración de la Virgen de la Altagracia, como lo recuerda el padre Jesús Peralta, de la diócesis de Paterson, en un escrito en el 2022.
De acuerdo a la misma fuente, la niña murió y fue enterrada al pie del naranjo y durante más de un mes apareció la imagen de la Virgen de la Altagracia sobre el árbol en donde estaba la niña. Es en ese mismo sitio donde hoy está el antiguo santuario de Higüey. Hoy la Basílica se encuentra en el mismo corazón de Higuey.
Otros historiadores resaltan el 12 de mayo de 1502 como la fecha en que a la imagen de la Virgen de la Altagracia la llevaron a una parroquia de la Villa de Higüey, por orden el obispo de Santo Domingo, García Padilla y de acuerdo a esta historia la Virgen María se le apareció a una pastora en lo alto de una roca. También una niña, en este caso, llevó la diminuta imagen en su bolso, pero al día siguiente la imagen se le desapareció y apareció de nuevo sobre la roca.
Apenas llegó al Vaticano el Papa León XIV o Robert Francis Prevost una de sus primeras prédicas las hizo sobre la Virgen Maria, que para el caso es la misma Virgen de la Altagracia como parte de todas las advocaciones marianas.
El Papa, con razón o no, intentaba explicar a los fieles sobre la Virgen Maria y rechazó el uso del título de "corredentora" para su papel y aboga por la prudencia al referirse a ella como "mediadora".
Sin embargo, en diciembre del 2025 el Papa León XIV reconoció a María como "primer destello de salvación, faro de esperanza y modelo de fe", como lo resalta el Vaticano en su portal.
Lo importante es que cuando el Papa se dio cuenta de que la gente seguía haciendo las mismas penitencias y venerando con igual fervor a la Virgen cambió su discurso.
Mientras, desde el Vaticano se reafirma la devoción a la Virgen de la Altagracia, Madre y Protectora de los dominicanos cuyas raíces seculares están arraigadas en los principios del siglo XVI y también la relacionan con la llegada de los colonos españoles y se considera la primera advocación mariana en el continente americano, como revela el medio de comunicación Vatican News.
En nuestro país los feligreses y otros simplemente creyentes respetan esta festividad religiosa aunque muchos de ellos se queden en sus hogares o no asistan a las iglesias.
La gran mayoría vive con gran fervor mariano el Día de la Altagracia. Solo hay que ver cómo viaja la gente desde el 20 de enero de cada año a Higüey para llevarle velas, flores, pañoletas, cuadros o cualquier regalo a la a la Virgen, en su día el 21 de enero, en la Basílica de Higüey, por algún bien recibido o por recibir, al igual que como lo hacen con la Virgen de Las Mercedes, aunque en una fecha diferente, el 24 de septiembre en el Santo Cerro, La Vega, cada año.
Este año la Virgen de la Altagracia se encuentra en la República Dominicana con muchas desapariciones de niños, decesos en hospitales en el área materno-infantil, miles de niños que quedaron fuera de las aulas, niños indigentes, niños huérfanos por la tragedia del Jet Set, ancianos sin un régimen de protección social confiable, madres solteras sin techo y sin empleo, jóvenes a los que les ha cambiado la vida por los accidentes de tránsito, canasta familiar muy elevada, falta de un buen transporte masivo, falta de agua, apagones, inseguridad social, calles en mal estado y mucha basura en áreas urbanas y rurales, entre otras necesidades.
Hay que destacar, en ese sentido, que el martes 20 de enero del 2026, con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) en su Carta Pastoral exhortó a una renovación profunda del compromiso bautismal como respuesta a los graves desafíos sociales que afectan al país, entre ellos la crisis familiar, la corrupción, la injusticia y la violencia. “Las manos manchadas por la corrupción”, afirman, han negado medicinas y derechos fundamentales a muchos enfermos, afectando gravemente la dignidad humana.
Que el Día de la Virgen de la Altagracia, Dios y la Madre Protectora de los dominicanos, y de todos los que viven en este territorio, derramen bendiciones sobre esta nación que vive bajo constantes amenazas en numerosos ámbitos.

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