Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, Leo Messi puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros. Cada cuatro años, el 24 de junio, soplaba velas y pedía el mismo deseo que finalmente se cumplió en Qatar.
Recorrió con la mirada las gradas y fue saludando a cada jugador español que se acercó a despedirle. Pese a quedarse sin el segundo título mundial, Leo Messi quiso guardar para sí sus últimos instantes en un Mundial. No hubo lágrimas, sino el deseo de recordar cada momento, de levantar el ánimo de esa generación de jugadores que le acompañó en su adiós.
Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, Leo Messi puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros. Cada cuatro años, el 24 de junio, soplaba velas y pedía el mismo deseo que finalmente se cumplió en Qatar.
Por eso, el 10 se ha sentido liberado en el Mundial norteamericano, en el que ha dejado sus mejores números, que finalmente no le han alcanzado para ganar la Bota de Oro, ni ser el máximo artillero histórico por el hambre insaciable de Kylian Mbappé, al que los números le dan consuelo, tras ser criticado por su juego contra España.
La información la publican medios como Listín Dario y la destaca TiempoNotiRD.



