Junio de 2026 quedó inscrita en la memoria colectiva de un pueblo que convirtió el sufrimiento en solidaridad, para sobreponerse a la considerada “mayor tragedia natural” en la historia de este país, cuya huella perdurará por siempre.
Caracas - A un mes de los terremotos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud en la escala de Richter, Venezuela avanza en la recuperación y reconstrucción, pero todavía el dolor lacera el alma y corazón de miles de personas.
Junio de 2026 quedó inscrita en la memoria colectiva de un pueblo que convirtió el sufrimiento en solidaridad, para sobreponerse a la considerada “mayor tragedia natural” en la historia de este país, cuya huella perdurará por siempre.
En segundos, a las 18:04, hora local, la fuerza telúrica bajo tierra no soportó más y estremeció dos veces los estados de Trujillo, Carabobo, Yaracuy, Aragua, Miranda, Caracas y La Guaira, en el centro norte occidental de la nación.
Los primeros minutos provocaron desconcierto, pánico, y mucho miedo en hombres, mujeres y niños ante la brutal energía que destruyó viviendas, edificios, hospitales, centros comerciales, mientras otras instalaciones internacionales como el aeropuerto Simón Bolívar y el puerto sufrieron cuantiosos daños.
Apenas ocurrido el suceso, la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en compañía del titular de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez y el vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, compareció en la televisión, llamó a la calma y declaró el estado de emergencia nacional.
“Pedimos calma a nuestra población y unidad”, afirmó la mandataria, y anunció que ante esta grave coyuntura fue activado el Estado Mayor, compuesto por los vicepresidentes sectoriales de Política, Seguridad Ciudadana y Paz; el de Servicios y Obras Públicas; del Área Social, y el de Economía.
Asimismo, comunicó la designación como autoridad única de ese Estado Mayor para la contingencia, al mayor general de la Guardia Nacional Bolivariana Juan Ernesto Sulbarán, y siete días después declaró duelo nacional por una semana.
La certeza que, de manera conjunta, “atenderán y canalizarán toda esta situación generada por los dos sismos, abrió la esperanza, en tanto se adoptaron las primeras medidas como el llamado a todo el personal de salud a dirigirse a sus puestos de trabajo.
Así también la activación de la plataforma digital VenApp para que los ciudadanos reportaran familiares desaparecidos o situaciones específicas con sus viviendas, junto al despliegue inmediato de las autoridades del Gobierno nacional y regionales en todo el territorio de la República.
Desde el primer momento no se hizo esperar la solidaridad internacional de países como Panamá, Qatar, Cuba, Nicaragua, Türkiye, Jordania, Barbados, Curazao, Colombia, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, México y de organizaciones como la ONU y organismos multilaterales y financieros.
Al llamado mundial sin distingos de ideología ni credos, respondieron más de 40 países de todas las regiones del planeta que comenzaron a enviar personal especializado en rescate y salvamento y ayuda humanitaria que se canalizaron con rapidez.
La Guaira quedó identificada como epicentro de los cuantiosos daños humanos y materiales y hacia allí comenzó a fluir de inmediato la ayuda del Gobierno central y demás regiones con medios técnicos, rescatistas y personal de seguridad, protección civil, bomberos y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Estos últimos, desde el primero momento, desempeñaron un rol estratégico con la ayuda material, humana y de protección en esa demarcación, cuyo acceso se limitó por unos días para organizar y facilitar el trabajo.
Si bien la solidaridad jugó desde el primer momento un papel importante, algunos con la mentira quisieron aprovecharse del momento para sembrar el temor y sacar rédito político de la desdicha de miles de familias, de lo cual se encargaron, en lo fundamental, la maquinaria mediática corporativa y las redes sociales.
Mucho falta todavía -quizás días, semanas, meses o años- para borrar de la memoria el aciago acontecimiento, pero debe reconocerse el esfuerzo de las autoridades por restañar las heridas humanas y materiales en medio de tanta devastación y muerte, a lo que se sumó el apoyo imprescindible de la comunidad internacional.
A 30 días del doblete de sismos, la unidad mayoritaria del pueblo, del Gobierno y sus entes del Estado, del sector público y privado y la cohesión de la FANB, son las enseñanzas extraídas para una nación que se ha propuesto construir una sociedad diferente desde lo venezolano, por eso Venezuela Renace no es un simple eslogan, sino una razón de ser.
La información la publican medios como Prensa Latina y la destaca TiempoNotiRD.