A lo largo de los años, la ciencia ha puesto su mirada una y otra vez en la dieta mediterránea como uno de los modelos de alimentación más completos para la salud cardiovascular. No es una moda pasajera ni de un régimen estricto, sino de una filosofía de vida que combina nutrición consciente, placer al comer y bienestar emocional.
Para Janet McCann, dietista-nutricionista certificada del Sistema de Salud de Mayo Clinic, la clave está en su capacidad para reducir la inflamación crónica del organismo, un factor silencioso que suele estar detrás de enfermedades como los problemas cardíacos, la diabetes tipo 2, la demencia e incluso algunos tipos de cáncer, como lo destaca el periódico El Día en un reportaje especial.
“No toda la inflamación es mala, pero cuando se vuelve crónica puede convertirse en un riesgo para la salud. Una de sus principales causas es una alimentación rica en grasas y azúcares”, explica Janet McCann.

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