Un estudio del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC demuestra que los problemas de memoria y aprendizaje tras consumir cannabis durante la adolescencia están modulados por un pequeño grupo de células cerebrales denominadas astrocitos, tradicionalmente consideradas de apoyo de las neuronas como lo publica Nature Communications.
El componente principal del cannabis sobrexcita a este grupo de células de apoyo y altera la comunicación entre las regiones implicadas en el aprendizaje. Los resultados proporcionan una base sólida para futuras investigaciones sobre cómo prevenir o contrarrestar sus efectos en etapas críticas del desarrollo.
La
investigación demuestra que el principal componente psicoactivo del
cannabis –el tetrahidrocannabinol– activa en exceso a los astrocitos y altera la comunicación
entre regiones implicadas en el aprendizaje.
Cuando se reproduce esa sobreactivación en un
modelo animal, los ratones no desarrollan los fallos cognitivos e incluso
pueden recuperarse. Aunque los resultados no deben interpretarse de forma
directa en humanos, sí subrayan la importancia de considerar que
el cerebro adolescente es especialmente sensible a los cannabinoides.
La
adolescencia es una etapa de intensa reorganización cerebral, durante la cual
regiones como el hipocampo (implicado en la memoria) o el núcleo accumbens (relacionado
con el placer, la motivación, el refuerzo de conductas gratificantes y el
aprendizaje) continúan su proceso de maduración. Al mismo tiempo, es el periodo
en el que se registra el mayor consumo de cannabis, especialmente en los países
occidentales.

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