El Consejo fue acusado de abusos, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, privilegios indebidos y ventajas consideradas “indecentes”.
Como ya estaba pintado en el cuadro brumoso de su perpetua crisis, Haití entra este sábado 7 de febrero en una turbulenta fase de vacío total de poder, al marcar el fin oficial del mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT) sin haber cumplido sus planes de cambio presidencial.
Este órgano tenía de misión llevar a Haití a un escenario en el que un presidente electo tomara posesión, pero ante la falta de elecciones y el tenso clima de inseguridad reinante, el país ha quedado atrapado en medio de un enorme socavón institucional, como lo publican medios como Listín Diario.
Primero, ante todo, al no producirse ninguna transferencia de poder a nuevos líderes electos, el fracaso estrepitoso cae sobre la responsabilidad primaria del Consejo al no cumplir la misión que le fue encomendada.
El CPT era la figura legal que gestionaba las acciones públicas, pero ahora, muerta sus funciones, el país queda metido en un tremendo hoyo. A lo largo de su gestión, el Consejo fue acusado de abusos, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, privilegios indebidos y ventajas consideradas “indecentes”.
En efecto, su ruinoso desempeñó pone ahora a ese país en vilo, a Republicana Dominicana en estado de alerta y a la región en su conjunto en modo vigilancia. Como dice el refrán local: ‘De cualquier estornudo haitiano, aquí se siente un resfriado’.

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