Esta se ve afectada de manera cíclica por procesos de contaminación asociados al exceso de nutrientes y la proliferación masiva de cianobacterias del género Microcystis, lo que ha provocado un cambio drástico en la coloración y calidad de sus aguas.
La institución advirtió que este fenómeno, caracterizado por la presencia de una capa pastosa y verdosa sobre el espejo de agua, constituye una amenaza directa para la salud del ecosistema, para las poblaciones que dependen del embalse y para los múltiples usos estratégicos de esta infraestructura. Por ello, reiteró la necesidad de una intervención inmediata, estructural y sostenida por parte de las instituciones del Estado, como lo publican medios como 7 días.com.
La Presa de Hatillo, situada en el municipio de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, es el embalse de agua dulce más grande del Caribe insular, con una capacidad de almacenamiento aproximada de 710 millones de metros cúbicos. Construida entre 1977 y 1984, recibe principalmente las aguas del río Yuna y de afluentes que provienen de la Cordillera Central.
Fue concebida para tres propósitos fundamentales: el control de inundaciones, el riego agrícola y la generación de energía limpia. Con el tiempo, también se han incorporado actividades turísticas, pesqueras y de abastecimiento de agua a sistemas comunitarios, consolidándose como un humedal artificial de gran impacto en la economía nacional y en la seguridad alimentaria, al irrigar más de 2,200 hectáreas agrícolas.
Además, cuenta con una central hidroeléctrica de 8 megavatios y desempeña un papel clave en la reducción de riesgos ante lluvias intensas.

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