Por: María Hernández
Los motoristas siguen provocando temor en la ciudadanía que los utiliza y en la que hace uso de las vías, al igual que ellos, tanto en otros vehículos como cuando usan las diferentes infraestructuras viales como peatones.
Es muy frecuente observar, con mucha naturalidad, la forma en que sobrecargan los motores, con hasta cuatro y cinco personas en un motor y con puertas, ventanas, escaleras, tubos, varillas, varios botellones de agua, hasta seis, entre otros artículos.
Esta semana, el doctor Sergio Sarita Valdez, trató el tema de los motoconchistas en un artículo titulado: "El Milagro de Vivir", en el periódico Hoy en donde advierte el peligro que representan en las calles los motoristas.
Indica el reputado patólogo forense y escritor de nuestro país que se cuentan por centenares los accidentes vehiculares que a diario se registran en nuestro país y que conducir en las ciudades de la República Dominicana se ha vuelto un riesgo muy peligroso tanto para los conductores, para los pasajeros y también para los transeúntes.
"Moverse mañana y tarde en la zona urbana y por las grandes vías que conectan el país es una verdadera odisea estresante, no apta para cardíacos", resalta el reconocido médico.
Señala que tanto desde atrás, como por delante y hacia todos los lados, nos rodean choferes que tienen instinto homicida, suicida o demencial y que nuestra salud emocional se ve sometida a diario a una prueba inaudita por un desesperante y muy tenso tránsito urbano.
También afirma que las redes sociales y los medios de comunicación nos muestran imágenes y titulares que espantan a distintos tipos de personalidades y que la sorpresa, el miedo y el pánico son los ingredientes que a diario se producen para el consumo de todo tipo de creyentes y que nadie se escapa de la tensa atmósfera que se respira diariamente con los motoristas.
Además,critica las acostumbradas y vanas promesas de las autoridades que tienen la responsabilidad de regular el tránsito en nuestro país se quedan convertidas solo en sanas intenciones que nunca logran concretarse.
Denuncia Zarita Valdez, en su escrito, que cada día crece más el parque vehicular sin que se logren expandir las vías por las que a diario circulamos.
"Los viajes cortos se tornan largos, en tanto que el disfrute de conducir se ha vuelto una prueba de valentía. Verse perseguido por una turba motorizada de carácter homicida es el argumento ideal para una serie de terror de Netflix", relata.
Sostiene que tanto el gobierno como la oposición entienden que cuatro millones de votantes motorizados suavizan las políticas inmediatas y futuras, por lo que nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato con la actual plaga motorizada.
Chocar con un motorista en cualquier vía urbana o rural es un verdadero problema para cualquier conductor de diferentes tipos de vehículos.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas(ONE), en el 2024, el 70.48% de las muertes que se produjeron por accidentes de tránsito involucró a motociclistas, muy por encima de otros medios de transporte como vehículos pesados o livianos.
De acuerdo a esa misma fuente, las provincias en donde más accidentes con motocicletas se producen son Monte Plata con 222.67, Samaná con 240.36, San Cristóbal con 249.38, La Altagracia con 273.45, El Seibo 303.14, Hato Mayor 336.02, San Pedro de Macorís 338.09, Puerto Plata 344.58, Distrito Nacional 446.19 y San José de Ocoa con 451.08, entre otras.
Otras denuncias en medios de comunicación y redes sociales es que muchos asaltantes suelen lanzarse en sus motores frente a los vehículos para cuando el conductor se detiene a observar el accidente atracarlo.
Otros hacen lo mismo, pero para decir que se han lesionado y sacarle dinero al conductor del vehículo.
La recomendación más pertinente es que cuando usted le pase cerca a un motorista, no se detenga, pues recuerde que ellos pelean en grupos y ya tienen en su mente que hay que agredir a cualquier conductor que le pase cerca a su vehículo de dos ruedas.
Las calles son para todos los usuarios y los motoristas deben manejar con responsabilidad y prudencia, para que no sigan llevando luto a las familias dominicanas y a sus propios hogares con su mal accionar.
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