Teherán está preparando una respuesta más amplia y contundente, con posibles objetivos más allá de los activos vinculados a EE.UU. e incluiría a países que apoyan sus operaciones, posiblemente, fuera de Oriente Medio.
La reanudación de la confrontación armada entre EE.UU. e Irán parece cada vez más probable después de las elecciones de medio mandato estadounidenses, mientras las negociaciones entre ambas partes siguen sin arrojar resultados claros.
Donald Trump reconoce que no lanzará ataques antes de las elecciones, pero no descarta nuevas ofensivas inmediatamente después. El refuerzo de los arsenales y de las posiciones de las fuerzas estadounidenses en la región apunta en esa dirección.
Sin embargo, Irán conserva la capacidad de asestar a su adversario un golpe sensible que podría extenderse más allá de los objetivos estadounidenses en la región.
La expansión geográfica del conflicto
Según Reuter, Irán está preparando una respuesta más amplia y contundente, que ampliaría los posibles objetivos más allá de los activos vinculados a EE.UU. e incluiría a países que apoyan las operaciones militares estadounidenses y, posiblemente, lugares situados fuera de Oriente Medio.
Desde que el presidente Masud Pezeshkian regresó de Nueva York tras la Asamblea de la ONU, los comandantes y altos cargos iraníes se han centrado en el alcance y el momento de una eventual respuesta en caso de que Washington vuelva a atacar.
La agencia señala que Teherán ha ordenado a los grupos aliados de Irán en el Líbano, Yemen e Irak que estén preparados para apoyarlo en caso de una nueva ofensiva estadounidense a gran escala.
La información la publican medios como rt en español y la destaca TiempoNotiRD.

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