SANTO DOMINGO – Con el objetivo de garantizar la originalidad, viabilidad y pertinencia de las investigaciones académicas, el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) resaltó la importancia de integrar las búsquedas en el estado de la técnica como un recurso fundamental para los proyectos de grado. Este servicio, ofrecido de manera gratuita a través del Centro de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI) de la universidad, cuenta con el respaldo de la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI).
La revisión del estado de la técnica permite a estudiantes y docentes acceder a bases de datos mundiales de patentes y publicaciones, ofreciendo una visión clara de los avances tecnológicos existentes para evitar la duplicidad de esfuerzos y enfocar la investigación en verdaderas innovaciones.
Docentes del Área de Ingenierías del INTEC coinciden en que la implementación de esta herramienta transforma radicalmente el rigor con el que se desarrollan y evalúan las propuestas académicas.
Innovación fundamentada y orientada al mercado
Para José Adón, profesor pleno de Diseño Industrial, esta práctica fortalece la calidad de los trabajos al detectar necesidades no resueltas. “A través del análisis de patentes y soluciones existentes, se pueden detectar mejoras funcionales o nuevas posibilidades de diseño que aporten valor. El estado de la técnica aporta una base sólida tanto académica como práctica, ya que permite justificar las decisiones con información verificable y entender mejor la viabilidad técnica y comercial”, explicó.
En ese sentido, Deyslen Mariano, decano del área de Ingenierías, enfatizó que este recurso ayuda a que el estudiante “deje de adivinar y empiece a trabajar con lo que realmente está pasando en el mundo hoy”.
Mariano destacó que, desde la perspectiva docente, la herramienta facilita la evaluación objetiva: “Nos permite distinguir entre un proyecto que es simplemente ‘nuevo para el estudiante’ y uno que es genuinamente ‘nuevo para el campo profesional’. Al exigir este análisis, garantizamos que el aporte del egresado sea pertinente y responda a las necesidades actuales del mercado y la industria, elevando así el prestigio institucional”.
De las aulas al registro de propiedad industrial
La integración de las bases de datos de patentes ha demostrado ser un catalizador para la transferencia tecnológica y la creación de propiedad intelectual. El doctor Miguel Aybar Mejía, profesor pleno del Área de Ingeniería, señaló que esta visión global permite a los estudiantes analizar tecnologías extranjeras y evaluar cómo pueden adaptarse o mejorarse para responder a las necesidades específicas de República Dominicana.
“Exigir a los estudiantes que comprueben la novedad y el aporte real de sus ideas los reta a elevar el nivel de exigencia hacia figuras de propiedad intelectual, como modelos de utilidad o patentes de invención”, afirmó Aybar.
Gracias al acompañamiento de la Dirección de Emprendimiento e Innovación, CATI-INTEC y la ONAPI, los estudiantes han adquirido la autonomía necesaria para realizar estas búsquedas, logrando resultados tangibles. En los últimos años, la carrera de Ingeniería Eléctrica ha logrado someter exitosamente diversos modelos de utilidad orientados a la eficiencia energética ante la ONAPI, entre los que se destacan soluciones para baterías de LiFePO4, corrección de factor de potencia en motores, medidores inteligentes de carga residencial y baldosas solares.
Liderazgo nacional en activos intangibles
El fomento de estas prácticas ha consolidado al INTEC como la universidad con la mayor cantidad de activos intangibles registrados en República Dominicana. Actualmente, la academia lidera el ecosistema nacional con un portafolio que incluye 52 marcas, 11 modelos de utilidad, 4 patentes de invención, 4 rótulos, 3 nombres comerciales, 1 diseño industrial y 1 lema comercial.
Históricamente, la universidad marcó un hito al ser la primera en obtener una patente de modelo de utilidad en 2016 y un diseño industrial en 2017. Asimismo, encabeza la investigación en nanotecnología con tres patentes de invención y destaca en el desarrollo de tecnologías medioambientales, evidenciado por la reciente concesión en 2025 de un modelo de utilidad para una embarcación autónoma recolectora de sargazo. El impacto de estas iniciativas mantiene a la institución en el primer lugar a nivel nacional según los indicadores globales de desempeño académico y transferencia tecnológica.

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