Por: María Hernández
La queja más frecuente de los usuarios de las vías cuando se presenta algún accidente de tránsito es la demora que deben sufrir los accidentados y sus familiares ante la tardanza de los organismos de socorro en llegar al lugar, por diferentes causas.
Recientemente, observamos cómo los choferes entorpecieron el desplazamiento de una ambulancia que iba a recoger un herido próximo a la avenida San Vicente de Paúl con avenida Mella. A pesar de que la ambulancia sonaba su sirena de manera constante, la hilera de vehículos se mantenía inamovible hasta que aparecieron dos un agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre(Digesett) y lograron que dejaran pasar al vehículo que recogería a varios motoristas que habían colisionado a unos tramos de ahí.
Mientras, la semana pasada ocurrió otro accidente de motor, esta vez en la avenida Hípica, cerca de una tienda de chinos que hay por el lugar. Un joven con golpes en la cabeza sangraba mientras esperaban que llegaran los servicios de emergencia a ofrecerle sus servicios. Es deprimente observar de cerca un accidente de tránsito. La solidaridad de la ciudadanía se siente en esos momentos, pero no pueden hacer otra cosa que sentarse a esperar que llegue la ayuda por parte de las autoridades.
Además, los taponamientos, muchas veces, no permiten que los vehículos de emergencia y asistencia vial lleguen a tiempo a las zonas de accidentes de tránsito, por lo que sería ideal que las vías tuvieran un carril especial solo para ellos.
Nunca hemos escuchado que a un conductor se le haya colocado una multa porque no haya dejado pasar a una ambulancia o a otro vehículo de los que ofrecen servicios a los accidentados, que ya no es frecuente encontrarlos en calles, avenidas, autopistas y carreteras como ocurría en gestiones anteriores.
Hay que recordar que el tiempo que debe tardar una ambulancia para acudir a un accidente de tránsito es de 8 a 15 minutos y si se trata de zonas urbanas o en áreas rurales y con gran congestionamiento vehicular puede llegar hasta en 40 minutos, como lo publican los organismos de socorro, en su portal, pero en muchos casos se pueden tomar una hora y más.
Muchas provincias de nuestro país no cuentan con servicios de ambulancias por lo que otras provincias deben auxiliarlos cuando ocurre algún accidente en las vías.
En el 2019 el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911 cubría 14 provincias, 51 municipios y 124 distritos municipales. En esa oportunidad se recibieron 29 ambulancias de 51 que fueron adquiridas por el gobierno dominicano a través de la Organización Panamericana de la Salud(OPS).
En el 2025 la República Dominicana recibió del gobierno de la República Popular China, 120 nuevas ambulancias con las que suman 697 las existentes.
Sin embargo, se ha denunciado con frecuencia por los medios de comunicación y redes sociales, la carencia de ambulancias en Monte Cristi, Constanza, en La Vega, Duvergé, en la provincia Independencia, Villa Altagracia, en la provincia de San Cristóbal, en Las Terrenas en Samaná, entre otras, en donde se ha denunciado la demora constante de los servicios de ambulancias cuando ocurren accidentes de tránsito.
En la actualidad, para la asistencia en las carreteras, el Ministerio de Obras Públicas( MOPC) opera lo que es el Programa de Protección y Asistencia Vial para lo cual la ciudadanía sólo tiene que marcar el 511.
Mientras tanto, los accidentes de tránsito siguen indetenibles en nuestras vías y según datos recientes, atender a un herido en nuestro país le puede costar al Estado RD$2 millones de pesos por cada paciente, como lo publicó en un escrito el periódico Listín Diario.
De acuerdo a la misma fuente, cuando se tratan personas lesionadas por accidentes en las vías se puede requerir de cirugías muy sofisticadas con estadías prolongadas en las unidades de cuidados intensivos lo que hace que se eleve el gasto público y también se presiona la infraestructura de los hospitales. De esos ingresos, la gran mayoría son hombres jóvenes, muchos de los cuales quedan con lesiones con lo que se aumenta el impacto tanto económico como social de nuestro país en accidentes viales.
Salvar una vida que se encuentra en peligro, después de un accidente vial. debe ser una prioridad para el Estado, por lo que se tiene que pensar en planes inmediatos para, además de prevenir accidentes, enviar la ayuda oportuna a los que han resultado con traumas después de una colisión y que cuando llegan a los centros de salud públicos o privados ya no pueden ser reanimados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario