Alcaldia de Santiago

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lunes, 8 de junio de 2026

Accidentes de tránsito causan impotencia en la población




Por: María Hernández



Los accidentes de tránsito mantienen a la población indignada y sin una salida inmediata de los que manejan las instituciones que tienen que ver con el tránsito, ante  los incidentes y accidentes que por falta de educación, intolerancia y rapidez de los conductores se producen cada día en las infraestructuras viales de  la República Dominicana.

A la ciudadanía solo le quedan las lamentaciones cuando reciben la noticia de que su madre, padre, hijo, tío, sobrino o cualquier miembro de la familia deja en el pavimento todos sus sueños. Si logran sobrevivir, el futuro  les cambia porque han perdido algunos de sus miembros superiores o inferiores y tienen que adaptarse a la nueva situación y, en muchos casos, aceptar el rechazo de una sociedad que piensa que los problemas viales solo van a afectar a los demás y nunca les va a tocar a ellos.

Si observamos la indiferencia de las autoridades ante el accionar, por ejemplo, de los motoristas, limpiavidrios, vendedores ambulantes, indigentes y todos los que utilizan las vías como una forma de sobrevivir, pero afectando el desplazamiento normal de todo tipo de vehículos y llegan incluso a agredir a los choferes que no acceden a sus ofrecimientos de diferentes servicios y lo que se produce es una verdadera impotencia por parte de los conductores.

Por ejemplo, en el  municipio Santo Domingo Este, que se vende, según la alcaldía, como lo mejor en cuanto a modernidad y urbanismo no puede caer una gota de agua porque de inmediato las vías principales y alternas se convierten en ríos grandes y caudalosos como los de cualquier región rural de nuestro país.

La falta de filtrantes suficientes en las avenidas Hípica y Ecológica hace que todo ese entorno se vuelva intransitable tanto en vehículo como a pie por los diferentes tramos que se inundan en esas muy utilizadas vías.

La laguna mayor se forma en la calle 22 del residencial Invi-Dorex en donde no han faltado las cartas de las juntas de vecinos Unión y Progreso y Los Fundadores, así como más de veinte medios de comunicación, los cuales se han presentado a grabar la problemática cada vez que llueve y el polvo que envuelve todo ese entorno, en tiempos de sequía.

A parte de esa zona baja que se inunda, en la avenida Hípica hay unas cinco entradas que se llenan de agua cuando llueve, dentro de las que se encuentran la entrada del Colmado Báez, la Plaza y la entrada al residencial que está cerca de Almacenes Garrido, inmediatamente después de la nueva construcción que se erige por esa zona, cerca del puente elevado.

Son inundaciones que se producen cada vez que caen dos gotas de agua y de las que la alcaldía de esa zona tiene conocimiento. No solo sucede ese descuido en ese municipio, en todas las alcaldías de la provincia Santo Domingo, en manos de dirigentes de la presente gestión hay el mismo caos vial.

Ahora vemos que los dirigentes del transporte cuestionan la poca actuación de instituciones como el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) y la Dirección General de Seguridad Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), pero no reconocen que el desorden en el tránsito lo han provocado ellos que son los que controlan la mayoría de los medios de transporte urbano y rural de nuestro país y que ha sido cedido a transportistas haitianos ante la mirada indiferente de esas mismas instituciones que ellos critican. 

Es muy duro usted tener que escuchar música de Haití en estos vehículos, aunque en muchos casos se trata de prédicas, pero en creole y nadie dice nada al respecto. Estamos aceptando poco a poco esa cultura que solo se sentía dentro de los hogares de esos ciudadanos y que ahora nos la llevan a los medios de transporte privado, entre ellos carros, minibuses y autobuses.

Según denuncian los ciudadanos a través de los medios de comunicación y redes sociales, las rutas que tienen más choferes haitianos son las que salen de Ciudad Juan Bosch hacia el Metro, frente a Megacentro, la de la avenida 25 de Febrero, San Vicente- Villa Faro, San Luis, Los Mameyes, la Ureña, Boca Chica, entre otros.

Las autoridades no deben esperar a que la colectividad se pronuncie en  las calles para poner en práctica la Ley 63-17 sobre Movilidad,Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, que también ya es tiempo de que se modifique en algunos artículos que han quedado obsoletos.

Por otro lado, la represión de que están siendo objeto los motoristas lo que hace es que agudiza el problema y se observa que hasta a simples trabajadores del concho se les golpea y tira a las calles como si se tratara de delincuentes.

A los que tienen que detener y someter a la justicia es a esos jóvenes que se burlan de las autoridades con acciones de provocación como los que echan carreras ilegales, suben por elevados y túneles y por infraestructuras viales que son para los peatones y que ellos las han tomado como suyas.

La tranquilidad debe volver a las calles. El Intrant tiene que realizar campañas, a través de los medios de comunicación, en donde se le diga a los conductores y demás usuarios de las vías cómo deben actuar. Utilizar las señales de tránsito más conocidas y crear conciencia en cada ciudadano de la forma en que deben comportarse  tanto cuando se trasladan en vehículos privados, públicos o como un simple transeúnte.


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