Por: María Hernández
Este jueves 14 de mayo observamos un accidente de tránsito que dejó a los conductores preguntándose qué fue lo que le ocurrió al conductor y al pasajero que se trasladaban en una motocicleta por la avenida San Vicente de Paúl, cuando cayeron a la vía y, por suerte, los vehículos se detuvieron y no le pasaron por encima a los accidentados.
LLevaban cerca de cinco envases para echar café y todos rodaron en la transitada avenida. Uno de ellos se levantó, pero al otro tuvieron que moverlo, al parecer inconsciente.
Esa avenida se ha convertido en una de las más inseguras para todo tipo de vehículo, por los contenedores que llevan ya más de un año colocados en plena vía y a los cuales no hay forma de que el alcalde Dio Astacio los retire y permita un amplio desplazamiento por esa otrora amplia vía de ocho carriles.
También, las autoridades del tránsito que encabeza el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) deben colocar agentes de la Dirección General de Seguridad del Tránsito y Transporte Terrestre(Digesett), en los tramos en donde los peatones cruzan, tanto frente a Megacentro, como por la avenida Mella, en donde los transeúntes tienen que pelear con los conductores para que les cedan el paso.
Otro lugar en donde deben colocar agentes del tránsito, ahora y cuando terminen los trabajos de reconstrucción de la Plaza de la Bandera y sus entornos, es la 27 de Febrero casi esquina Luperón. Es un verdadero peligro para peatones y todo tipo de vehículo, como los motoristas, cruzar esos tramos tan complicados y en donde los conductores no reducen la velocidad, a pesar del frecuente cruce de personas que se produce por ese lugar que da acceso a la Junta Central Electoral, Tribunal Constitucional y otras instituciones en donde trabaja mucha gente y en donde los ciudadanos acuden a buscar algún tipo de servicio.
También el jueves, un camión cargado de bebidas se accidentó en esa esquina, con pérdidas para la empresa y en donde solo se produjeron pérdidas materiales. Videos de medios de comunicación como El Nuevo Diario muestran a ciudadanos llevando cajas de cervezas, hasta en los propios huacales.
De su lado, los motoristas siguen provocando los accidentes en los cuales también resultan ser víctimas de sus propias formas de conducir sus inseguras motos.
Un ejemplo de ello lo constituye la información que da cuenta de que en la República Dominicana se produjeron 897 muertes en accidentes de tránsito, casi mil personas fallecidas desde enero hasta mayo de este 2026, Según datos del Observatorio Nacional del Registro Civil (Onarec), una iniciativa de la Junta Central Electoral. publicados en varios medios de comunicación como el Listín Diario y Almomento.Net.
De ese total de personas 786 eran hombres y solo 111 corresponden a las mujeres, en los accidentes viales que protagonizan los motoristas ,en su gran mayoría.
Mientras, según el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi), adscrito al Intrant, el 11.2% de las víctimas tenía entre 30 y 34 años, una de las edades más productivas y un renglón de jóvenes con todo un futuro por delante.
Al reseñar los municipios con más fallecidos y lesionados se tiene que Santo Domingo Este está en los primeros lugares y le siguen Santiago de los Caballeros, Santo Domingo Norte y el Distrito Nacional.
Le siguen La Vega, San Cristóbal, Higüey, La Romana, San Pedro de Macorís, Moca, Bonao, Santo Domingo Oeste, Azua, Punta Cana, Puerto Plata y Los Alcarrizos, entro otras.
El mes con más fallecidos fue enero con 195, marzo con 185, abril en donde murieron 166 personas en accidentes de tránsito y febrero con 164 fallecidos, de acuerdo a la misma fuente.
En lo que va del año unos 414 motoristas han perdido la vida, lo que equivale al 52.2% de la totalidad.
En cuanto a la forma en que se produjeron los accidentes en el 2026, se produjeron casi 200 volcaduras o deslizamientos 102 atropellamientos, 52 choques entre vehículos , seis atropellos a animales, entre otras causas.
Todos estos datos ponen en evidencia la necesidad de incrementar la educación a conductores y peatones, control de las vías, no solo para fiscalizar a los choferes de todo tipo de vehículos, sino para agilizar el tránsito y regularizar a los motoristas que se han adueñado, de manera masiva, de las calles, avenidas, autopistas y carreteras de nuestro país.
Cada día, familias pierden a algunos de sus miembros, a los que solo les queda la impotencia de lamentarse, pero que mantienen la esperanza de que algún día las autoridades decidan declarar el tema de los accidentes de tránsito como una emergencia nacional y concreticen planes, de manera tal, que ya los accidentes sean parte del pasado y no la primera causa de muerte, por encima de cualquier enfermedad, en la República Dominicana.

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